Los Wolves creen haber visto la luz con la llegada de Ricky Rubio. En lo deportivo es muy pronto para decirlo, pero en lo económico, la maquinaria de márketing que lleva detrás la figura del base empieza a dar los primeros réditos a la franquicia de Minnesota. La venta de entradas y de camisetas se ha disparado.
Desde que el jugador español comunicó su decisión el pasado viernes de cambiar Barcelona por Mineápolis, se han vendido 500 abonos para la próxima temporada. La cifra total ya sobrepasa los 7.000, la cantidad más alta desde la temporada 2004-05. Los responsables de la franquicia confían en que el próximo año se superen ampliamente los 15.242 aficionados de media del último ejercicio en el Target Center. Sólo seis equipos llevaron menos gente a su pabellón.
En los Timberwolves comparan el impacto de Ricky con el de Kevin Garnett cuando llegó en 1995 después de ser también cinco en el draft. En Minnesota creen que el base español podría batir los récords de ventas de camisetas de la antigua estrella, un jugador que formará parte del Hall of Fame.

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